Chery expande sus fronteras: del éxito de OMODA y JAECOO al desafío de las dos ruedas eléctricas
Después de consolidar su presencia global en el sector automotriz con el éxito de sus filiales OMODA y JAECOO, la corporación china Chery ha decidido ampliar sus horizontes y apostar fuerte por el segmento de los ciclomotores y las motos eléctricas. La noticia tomó por sorpresa a muchos, ya que el primer vehículo de dos ruedas en obtener la homologación por parte de la marca es un pequeño ciclomotor eléctrico de estilo vintage que recuerda inmediatamente a la mítica Yamaha Vino. Este modelo acaba de quedar registrado en el último catálogo de productos del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China (MIIT).
Para este primer paso, la marca optó por una solución técnica sencilla y accesible: integrar el motor directamente en el cubo de la rueda trasera. Si bien la firma aún no ha revelado las especificaciones definitivas ni el precio de venta, en el mercado local este tipo de ciclomotores básicos ronda los 2.000 yuanes (alrededor de 260 euros). En esa franja de precio, es habitual encontrar baterías de menos de 2 kWh que ofrecen una autonomía máxima de 50 kilómetros. Durante casi dos décadas, el mercado chino estuvo dominado por clones de modelos famosos (como la Honda Zoomer o la Vespa) que, para abaratar costos, utilizaban motores en las ruedas y baterías de plomo-ácido. Aunque la llegada de marcas más premium como Niu, Segway-Ninebot y Zeeho (de CFMOTO) ha empujado estos productos hacia la gama de entrada, el volumen de ventas sigue siendo enorme.
Según analistas del sector, lanzar un modelo económico le permite a Chery calibrar y poner a punto sus cadenas de montaje y procesos de fabricación sin asumir grandes riesgos financieros. Es, en la práctica, un ensayo general antes de dar el salto a vehículos más complejos y ambiciosos, como una moto con extensor de autonomía.

El terreno ya está preparado: a fines de septiembre, la división de vehículos comerciales de Chery obtuvo la luz verde del gobierno para fabricar motocicletas. Poco después, en un evento tecnológico en su sede de Wuhu, presentaron dos propuestas de nueva generación. La primera, bajo la marca Cinnox, es un scooter de aventura 100% eléctrico con una autonomía declarada de entre 150 y 200 km (bajo el ciclo CLTC) y la particularidad de poder cargarse mediante un cargador de auto, aunque falta confirmar si admite corriente alterna, continua o ambas.
El segundo modelo es la Grow C3, una cruiser de autonomía extendida. Inspirada en los autos EREV (Eléctricos de Rango Extendido) que triunfan en China, combina un motor eléctrico con un pequeño generador de combustión. Chery la promociona como «la primera cruiser inteligente con IA de autonomía extendida del mundo» y, gracias a su función V2L, puede funcionar como una batería portátil gigante para alimentar equipos de camping y sustituir a un generador tradicional.
La movida de Chery tiene una lógica impecable: el mercado automotriz chino muestra signos claros de saturación y sobrecapacidad de producción, mientras que el sector de las dos ruedas sigue teniendo un amplio margen para crecer. La gran incógnita es cuánto costarán estas motos de «verdad» y si seguirán el mismo camino de exportación que sus hermanas de cuatro ruedas. Todo indica que, al igual que OMODA y JAECOO, los mercados internacionales pronto empezarán a ver este nuevo abanico de productos bajo otras compañías.





