Royal Enfield Flying Flea C6, su primera moto eléctrica
La firma indo-británica, conocida por sus motos retro de combustión, sorprende con el lanzamiento de una división eléctrica completa. La nueva Flying Flea C6 llega a Europa en octubre de 2026 con un precio de 5.990 euros y una propuesta que combina diseño histórico con tecnología moderna.
Durante décadas, Royal Enfield construyó su reputación sobre motocicletas de estilo clásico, mecánica simple y motores nafteros que priorizaban las sensaciones por encima de la innovación tecnológica. Pero esa tradición acaba de dar un giro inesperado. La compañía presentó la Flying Flea C6, su primera motocicleta eléctrica de producción, y con ella inaugura una división completamente nueva bajo el nombre Flying Flea, dedicada exclusivamente a la movilidad cero emisiones.
La noticia no es menor. Royal Enfield no es una marca que haya transitado nunca el camino de la electrificación, y pocos esperaban que su debut en este terreno fuera con una moto tan particular. Según confirmó la propia compañía, la Flying Flea C6 llegará a los mercados europeos a partir de octubre de 2026, con un precio base de 5.990 euros.

Lejos de intentar parecer una moto futurista, la Flying Flea C6 apuesta por un enfoque completamente distinto. Su inspiración proviene de la histórica Flying Flea que Royal Enfield utilizó durante la década de 1940, y recupera uno de sus elementos más característicos: la horquilla delantera tipo Girder. Este sistema de suspensión, prácticamente extinguido en la industria actual, se convierte en el rasgo visual más distintivo de la moto.
En lugar de esconder su mecánica bajo carenados complejos, la C6 exhibe una apariencia minimalista donde la estructura de aluminio, la batería y los componentes quedan a la vista. La batería, ubicada en el centro del chasis, se transforma en un elemento estético en sí mismo, algo poco frecuente en el mundo de las motos eléctricas, donde este componente suele quedar oculto.
Las cifras técnicas revelan con claridad cuál es el terreno donde la Flying Flea C6 se siente cómoda. Su motor eléctrico entrega 15,4 kW (equivalentes a 21 caballos) y un torque de 60 Nm. No son números que la conviertan en una moto de altas prestaciones, pero sí ofrecen una respuesta inmediata que resulta muy útil en el tráfico urbano.
La batería de 3,91 kWh permite homologar una autonomía de 104 kilómetros bajo ciclo WMTC, una cifra pensada para los desplazamientos diarios. Su velocidad máxima de 115 km/h le permite, además, moverse por vías rápidas con más soltura que otros modelos eléctricos concebidos exclusivamente para la ciudad.
Uno de los puntos más interesantes es la carga rápida: Royal Enfield asegura que la batería pasa del 20% al 80% en poco más de una hora, lo que reduce uno de los principales obstáculos de la movilidad eléctrica sobre dos ruedas.
Aunque su estética sea clásica, la Flying Flea C6 incorpora asistencias poco habituales en las motos tradicionales de la marca. Entre ellas se destacan el control de tracción y el ABS sensible a la inclinación, sistemas que ayudan a mantener la estabilidad en situaciones de baja adherencia o en maniobras exigentes.
Detrás del proyecto trabajó un equipo de más de 200 ingenieros repartidos entre India y el Reino Unido, y la plataforma ya acumula más de 45 solicitudes de patente, según informó la compañía.
La comercialización arrancará primero en ciudades como París, Barcelona, Roma, Berlín y Londres, donde Royal Enfield instalará los primeros centros especializados Flying Flea. La marca busca así posicionar esta nueva división en mercados urbanos donde la movilidad eléctrica ya tiene una demanda consolidada.





